viernes, 6 de febrero de 2015

La Muerte de Pablo Escobar


La violencia en Colombia y la muerte del capo narco por Fernando Botero


"Masacre en Colombia"(2000) Fernando Botero

Siete personas fusiladas, una de ellas no  termina de caer dándonos la idea de una tragedia en curso; no se trata de una acción consumada sino del tiempo presente. La violencia y la matanza de inocentes no son cosas del pasado; el narco, la guerrilla, el paramilitarismo y la corruptela estatal siguen vigentes. En el fondo de la pintura se ven construcciones derrumbadas y una  casa incendiándose, porque no sólo las personas caen sino también los poblados y toda Colombia sufre.
 


"Carrobomba" (1999) Fernando Botero


Un caluroso día de enero de 1988 explota en Medellín un "coche-bomba" en un edificio de propiedad del capo narco Pablo Escobar; días después éste lamentó la destrucción de algunas obras de arte que allí guardaba, entre ellas una pintura de Botero.

Al conocer esto dijo el pintor:
"Entonces, le pedí al director del periódico El Tiempo que escribiera una editorial e informara que yo sentía repugnancia por el hecho de que Escobar tuviera una de mis obras. Mi amigo periodista me pidió entonces que después de escribir, me fuera del país por seguridad, y así lo hice, empaqué y me fui para Europa".



"La muerte de Pablo Escobar" (1999) Fernando Botero


Por los techos del barrio Los Olivos de Medellín, ese jueves dos de diciembre de 1993, el grupo especial  llamado "El bloque de búsqueda"  impidió una nueva y desesperada huida de Escobar. Tenía un arma en su mano pero no le alcanzó para enfrentarse a esos quince hombres que pasadas  las dos de la tarde fueron a buscarlo.
Hizo seis llamadas telefónicas a su hijo que permitieron localizarlo. A eso siguió una lluvia de disparos, tres de los cuales lo alcanzaron; uno en su pierna izquierda, otro en la espalda y el final lo atravesó de oreja a oreja.



"Pablo Escobar muerto" (2006) Fernando Botero


La opacidad del cuadro entrega una idea profunda acerca de la situación histórica que atravesaba Colombia. El juego de volúmenes en cada uno de los tres personajes no indicaría tanto la importancia real de estos sino el papel que da el autor a cada uno en la escena. Un Escobar grande, abatido ya y sangrante sobre los techos del caserío; un policía señalando la caída del villano y una mujer que parece lamentar la pérdida de un benefactor. El diálogo entre la muerte, el villano y el héroe son valorados dentro de la realidad colombiana.



"Masacre" Fernando Botero


Por cientos de atentados y miles de muertes, entre ellas jueces, ministros, policías y jefes de policía, periodistas y un candidato a la presidencia de la Nación, se lleva parte de la historia más infame de su patria.
Su condena fue el miedo permanente a la extradición y el punto débil su familia. Ésta lloró su muerte igual que los habitantes de los barrios marginales.
Si bien las fotografías, la ficha deca-dactilar y el estudio de su cartilla dental confirmaron su identidad, cada tanto, hay quienes dicen haberlo visto con una nueva vida pero... eso sí... siempre en su Colombia.   

Acababa de cumplir los cuarenta y cuatro años cuando la muerte lo alcanzó; no estaba solo, nunca lo estaba, su fiel compañero guardaespaldas Álvaro Agudelo, alias Limón, lo defendió como siempre y juntos así murieron.



"Me matan Limón" Redonditos de Ricota (1996 - Luzbelito)



Letra:
"Ni bien amainó
la tormenta, olvidó
las promesas hechas
otra vez!
Me matan, Limón!
Hijueputas, Limón!
Por los techos viene el bloque
otra vez!
Pasan las dos... Delatándolo,
apenas las dos... Delatándolos a las dos
de la tarde y zumba feo algún moscón.
Voy sangrando, Limón. Padrecito de
Me la dieron, Limón! Nuestros pobres que
sangran por las tejas como vos, Limón
Oh, otra vez!
Nunca pudo llorar,
ni soñar al dormir, 
pero sabe que a las dos es tarde ya.
Todo el bloque, Limón.
Nuestra gente, no,
baila y canta, mi Dios! No quiere escuchar
cumbias y merengues crueles otra vez!
oh, otra vez!"

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